LAS MUJERES FUMADORAS TIENEN MENOS POSIBILIDADES DE ÉXITO EN TRATAMIENTOS DE FERTILIDAD
Las mujeres que fuman tienen más problemas para lograr el éxito con los tratamientos de reproducción
asistida, ya que este hábito causa "un efecto comparable al de tener 10 años más que los reales que
presenta la paciente", según destacó la Dra. Victoria Verdú, coordinadora de Ginecología de la clínica
Ginefiv,
Las mujeres que fuman tienen más problemas para lograr el éxito con los tratamientos de reproducción
asistida, ya que este hábito causa "un efecto comparable al de tener 10 años más que los reales que
presenta la paciente", según destacó la Dra. Victoria Verdú, coordinadora de Ginecología de la clínica
Ginefiv, en unas jornadas organizadas por la Fundación Ginefiv, la Fundación de Investigación y
Docencia en Obstetricia y Ginecología y el Hospital Santa Cristina de Madrid.
"En parejas que fuman hemos observado que la mujer necesita el doble de ciclos para lograr una
gestación que una que no lo hace. Además, la tasa de implantación del embrión es más baja. Podríamos
decir que el efecto es comparable a tener 10 años más que los reales que presenta la paciente", explicó
la Dra. Verdú en su ponencia sobre el estilo de vida y su influencia en la fertilidad humana.
"Fumar puede provocar en la mujer una disminución de la calidad ovocitaria, un aumento de las
anomalías cromosómicas, así como un incremento de los casos de menopausia precoz", añadió la
experta, quien asegura también que el tabaco puede perjudicar la gestación, ya que se ha comprobado
en fumadoras un mayor número de abortos y complicaciones, como son la placenta previa o el
nacimiento prematuro.
En el hombre, "el tabaquismo puede influir también en la reducción de la concentración espermática, de
su movilidad y en alteraciones en su morfología, así como en un aumento de la fragmentación del ADN
del gameto o en problemas de erección".
Por otra parte, la especialista apuntó que la gestación por reproducción asistida "disminuye un 33% en
las mujeres obesas y un 50% en las muy obesas. Y es que éstas necesitan unas dosis mayores de
gonadotrofinas, una estimulación ovárica más larga y, además, presentan un mayor riesgo de aborto",
indicó.
En el hombre, la obesidad puede causar disfunción eréctil y una disminución de la frecuencia de las
relaciones sexuales. "Podemos decir que 10 kilos de más en el hombre aumenta un 10% sus problemas
de infertilidad", aseveró.
Además, los disruptores endocrinos (EDC), sustancias químicas con las que estamos en contacto diario -
como los plásticos, el pegamento, cosméticos o perfumes- pueden actuar como hormonas femeninas o
pseudo-estrógenos y pueden bloquear su acción y suplantar a las hormonas naturales, un hecho que
puede llegar a causar infertilidad.
"Existen múltiples sustancias que pueden actuar como disruptores endocrinos, entre ellas, los metales
pesados o los pesticidas. Éstos pueden afectar al desarrollo puberal, a la regularidad de la
menstruación, al desarrollo folicular, así como producir una disminución de la reserva ovárica", apuntó.
Jano
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