Estudio Conocimiento y Hábitos de Fertilidad de las MujeresEl 14 de marzo se celebra el Día Mundial de la Endometriosis, una enfermedad que afecta a mujeres en edad fértil que ven mermada enormemente su fertilidad. De hecho, la posibilidad de quedarse embarazada por cada ciclo es del 15-20% en mujeres sanas y del 2-10% en mujeres con esta patología. Vitrificar los ovocitos u optar por la donación de óvulos pueden ser alternativas para ayudar a estas pacientes a ser madres.

La endometriosis se produce cuando el tejido del endometrio crece fuera del útero apareciendo en los ovarios, trompas de Falopio, peritoneo, intestino, vejiga o incluso, en raras ocasiones, en el pulmón. “A pesar de los avances médicos, esta enfermedad no tiene cura ni se conoce su causa; tan sólo se emplean fármacos antiinflamatorios para aliviar los fuertes dolores que produce, siendo la última solución la cirugía, donde por vía laparoscópica, se eliminan los tejidos dañados”, explica la doctora Victoria Verdú, coordinadora de Ginecología de Ginefiv.

Pero hasta llegar a un diagnóstico claro, las pacientes comienzan un peregrinaje cargadas de historiales médicos. Y es que, el diagnóstico de la endometriosis suele demorarse una media de 8 años, causando problemas psicológicos y dificultando el acceso a las técnicas de preservación de la fertilidad, como la vitrificación de óvulos, donde la edad de la mujer es primordial. “Si el diagnóstico se realiza a tiempo, las pacientes podrían plantearse opciones como la preservación de ovocitos, ante la posibilidad de no poder ser madres de forma natural o tener que recurrir a técnicas de reproducción asistida en un futuro. Además, esta técnica les daría más seguridad a la hora de decidir ser madres en un momento determinado de sus vidas y no como última opción ante la pérdida de sus órganos reproductores o cuando los problemas de fertilidad son irreversibles”, explica M.ª Ángeles Poveda, paciente y responsable de la Agrupación de Pacientes de Endometriosis EsEndo.

“Cuando el diagnóstico de endometriosis es leve o moderado, antes de que la enfermedad progrese, se recomienda la vitrificación de ovocitos para poder intentar un embarazo más adelante. Para ello, la edad debería de ser inferior a 35 años. En casos severos sólo se puede realizar esta técnica, siempre y cuando se pueda acceder a los ovarios para extraer los óvulos que serán vitrificados. Para ello se realiza una punción ovárica, que consiste en utilizar un ecógrafo transvaginal unido a una aguja con la que se aspiran los óvulos”, explica la Dra. Verdú.

Y es que, en casos de endometriosis muy severa, el acceso transvaginal a los ovarios para extraer los óvulos es imposible por las múltiples adherencias del tejido endometrial que se han creado en el útero. Además, la posibilidad de obtener óvulos es muy baja en el caso de que hayan sufrido varias intervenciones, por lo que no queda más remedio que recurrir a óvulos de donantes. De hecho, el 10% de las receptoras de óvulos donados padecen esta enfermedad.
Un problema médico, pero también social, psicológico y laboral.

Un alto porcentaje de pacientes con endometriosis se ven obligadas a luchar contra el dolor, realizando un importante esfuerzo físico para poder continuar con sus carreras profesionales, y para poder contribuir a la organización familiar, mientras que su calidad de vida experimenta un empeoramiento progresivo.

Además, al ser una enfermedad que afecta especialmente a mujeres en edad productiva, provoca bastantes pérdidas por absentismo laboral, y por ende, en el resto de los factores sociales -vivienda, empleo, relaciones familiares, riesgo de exclusión social o posibilidad de reinserción laboral-. “Toda esta información pone de manifiesto que la endometriosis es mucho más que una enfermedad ginecológica. Es difícil explicar en el ámbito laboral el hecho de ausentarse varios días por un dolor intenso durante la menstruación. Además de resaltar la gran carga psicológica que la enfermedad y sus consecuencias traen a nuestras vidas, que suelen ser un gran reto para las pacientes y su entorno, creando sentimientos de inseguridad, incomprensión o frustración”, apunta Poveda.
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