Master Genética y Reproducción
Salud y Felicidad

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Premio Mejor Institución Sanitaria

Premio Mejor Institución Sanitaria Ginefiv recibe de la Ministra de Sanidad el premio a la Mejor Institución Sanitaria
Edimsa lo concede por primera vez  a una clínica de reproducción asistida.

¿Por qué retrasamos la maternidad?

26 octubre, 2012

Retrasar la maternidad más allá de la edad “recomendada” para un primer embarazo es ya una realidad entre las mujeres españolas. Como consecuencia de diversos factores socioeconómicos, en los últimos años cada vez son más las parejas que posponen la decisión de tener un hijo, pensando que aún tienen tiempo para plantearse la maternidad.

Pero los expertos lo advierten: retrasar la edad recomendada para la primera maternidad (que suele ser entre los 28 y los 32 años), puede implicar mayores dificultades a la hora de conseguir el embarazo después, así como mayores riesgos durante la gestación. De hecho en los últimos tres años ha aumentado la edad media de las pacientes que acuden a las clínicas de reproducción asistida en busca de ayuda para tener su primer hijo, hasta los 37 años. Y en Ginefiv, la cifra de mujeres mayores de 35 años ya es del 62%, cuando en 2007 suponían sólo el 48%.

El reloj biológico no espera

Según los expertos, a partir de los 37 años la mujer comienza a tener dificultades, ya que no solo disminuye claramente la reserva ovárica sino que los óvulos son de peor calidad.  En este sentido, muchas parejas no son conscientes de que cuanto más retrasen la hora de tener un hijo, mayores serán las dificultades de concebirlo y mayores los riesgos que pueden aparecer durante la gestación.

Las posibilidades de embarazo natural a partir de los 42 años son muy bajas, ya que los óvulos son escasos y suelen tener anomalías cromosómicas. Por eso los especialistas consideran necesario concienciar a la población de que el factor tiempo es clave en la reproducción, ya que limita el éxito de los resultados esperados. Así, por encima de los 43 las posibilidades de gestar un hijo con ovocitos propios es realmente difícil, por lo que en estos casos se suele recurrir a óvulos de donantes que luego puedan ser fecundados con esperma de la pareja o de un donante.

Cuando el factor económico es una barrera

Sin duda la precariedad laboral, la incertidumbre económica, el desarrollo profesional o el deseo de una mayor estabilidad financiera son algunas de las causas que están provocando que muchas parejas retrasen la decisión de tener hijos.

En este sentido en Ginefiv hemos lanzado una campaña para que el factor económico no sea una barrera a la hora de facilitar el acceso a los tratamientos de reproducción asistida. El centro os ofrece un programa para financiar el tratamiento sin intereses hasta 12 meses, con el deseo de que podáis cumplir vuestro deseo de ser padres.

 

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