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Cómo conservar la fertilidad masculina

La congelación de esperma o criopreservación del semen es el proceso mediante el cual hoy en día es posible preservar la fertilidad masculina, congelando y manteniendo una o varias muestras seminales para su uso en un futuro posterior. La congelación del esperma tiene lugar a temperturas de -196º en vapores de nitrógeno líquido y a continuación es almacenada en un banco de semen, perfectamente identificada para su posterior utilización en tratamientos de reproducción asistida.

La criopreservación, una técnica sencilla…

La técnica es muy sencilla, y se conoce desde hace más de 70 años. En primer lugar se debe obtener la muestra con las máximas garantías de calidad.

Para ello es necesario que el paciente guarde aproximadamente 3-4 días de abstinencia sexual (en todo caso, más de 2 y menos de 7 días). La muestra se puede obtener en casa siempre que no pase más de una hora y media desde su obtención hasta la entrega de la misma en la clínica (en caso contrario es preferible obtenerla en la propia clínica), y debe recogerse en un vaso estéril de venta en farmacias, con las máximas condiciones higiénicas (lavado previo de manos) y procurando que sea completa.

Una vez en el laboratorio de Andrología la muestra seminal se analiza y de este modo se determina si tiene calidad suficiente para ser congelada.

Por último, si la muestra es válida, se añade a la misma un medio crioprotector, se congela con vapores de nitrógeno líquido (-196º) y se almacena en el banco de semen, donde permanece perfectamente identificada hasta que es necesario volverá utilizarla.

… Y sin fecha de caducidad

En principio y gracias a la protección mediante el medio crioprotector que permite su durabilidad, las muestras de semen se pueden conservar de esta forma por un tiempo indefinido… Incluso se han llegando a obtener embarazos con muestras que llevaban hasta 15 años congeladas.

¿Cuándo está indicada?

Existen diferentes casos en los que está recomendada la crioconservación de esperma:

–      Antes de ser sometido a tratamientos que puedan reducir o anular la capacidad reproductiva del hombre (por ejemplo antes de comenzar un tratamiento oncológico o antes de someterse a una vasectomía, cirugías, etc.).

–     En tratamientos de fecundación in vitro (aunque se vaya a emplear una muestra en fresco), para evitar algunos imprevistos y generar una mayor tranquilidad en la pareja, al saber que se dispone de muestra para su uso.

–      Cuando se produce un deterioro progresivo por causa conocida o desconocida de las características de los espermatozoides.

–      Cuando los recuentos espermáticos son tan extremadamente bajos que hagan aconsejable la acumulación de espermatozoides procedentes de diversos eyaculados.

Consulta ya con tu especialista esta opción.

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