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El proceso reproductivo

1 julio, 2018

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El proceso reproductivo

 

Para entender cómo la medicina reproductiva en general y la clínica Ginefiv en particular pueden ayudar a aquellas parejas que experimentan un problema reproductivo es importante, en primer lugar, comprender cómo se produce un embarazo de forma natural en una pareja sana, en edad fértil y sin problemas reproductivos.

La reproducción en la especie humana es un proceso bastante ineficiente.

En un ciclo normal de un pareja fértil, la posibilidad de que la fertilización del óvulo y del espermatozoide ocurra de forma natural en el sistema reproductor de la mujer, puede ser de alrededor del 60%-70%. Muchos de estos embriones tras ser fecundados se pierden fundamentalmente por algún tipo de anormalidad que les impide sobrevivir e implantarse en el útero de la mujer; de hecho, en la mayoría de los casos las mujeres no son consciente de haber perdido un embarazo precoz, ya que el período menstrual no tendría que verse retrasado.

En los casos en los que la mujer experimenta un retraso en el período menstrual y es consciente de estar embarazada, en aproximadamente un 25% de los casos experimentará algún tipo de problema durante el mismo y este no llegará a término.

Diversos estudios clínicos han tratado de calcular las probabilidades de embarazo entre los grupos de población que no utilizan métodos anticonceptivos, indicando que dicha probabilidad es aproximadamente del 20% en cada ciclo menstrual y que esta probabilidad disminuye a medida que la edad de la mujer aumenta.

 

Fases del proceso reproductivo

 

El embarazo es un proceso complicado que depende de muchos factores:

  • Fase I: La producción de espermatozoides sanos por el hombre y de óvulos sanos por la mujer.
  • Fase II: Que la mujer disponga de trompas de Falopio sin obstruir, que permitan al espermatozoide llegar al óvulo.
  • Fase III: Que una vez que el óvulo y el espermatozoide se encuentren, este último sea capaz de fecundar al primero.
  • Fase IV: Que de dicha fecundación se genere un embrión genéticamente sano.
  • Fase V: Que dicho embrión genéticamente sano sea capaz de implantarse en el útero de la mujer.

 

Cuando no se produce un embarazo en un ciclo menstrual quiere decir que el proceso reproductivo se ha interrumpido en uno de estos pasos anteriormente mencionados.

 

La fecundación

 

Una vez que los espermatozoides son depositados en la vagina mediante el eyaculado, millones de ellos comienzan una verdadera carrera por alcanzar y fecundar al óvulo. Esta carrera es verdaderamente un reto si consideramos que, de los miles de millones de espermatozoides, solo uno lograra fusionarse con el óvulo.

Desde la vagina, los espermatozoides viajan hasta las trompas de Falopio, lugar en el cual aquellos espermatozoides que lleguen se encontrarán con el óvulo y se producirá la fecundación. Este viaje es posible gracias a la capacidad de movimiento de los espermatozoides mediante su cola, y también a las contracciones de las paredes de la vagina y el útero que facilitan su desplazamiento.

Al encuentro con el óvulo sólo llegarán unos doscientos espermatozoides de los millones que fueron depositados durante el eyaculado, los cuales rodearán al óvulo y comenzarán a liberar una enzima proteica (hialuronidasa), que tiene la función de romper la membrana externa del óvulo. Solo uno de todos ellos será capaz de romper dicha membrana y entrar por completo dentro del óvulo, y al hacerlo perderá su cola y avanzará hacia el encuentro con el núcleo del óvulo, activando sustancias que impedirán la entrada de otros espermatozoides al interior del mismo.

El óvulo mantiene su capacidad de ser fecundado durante aproximadamente unas 24 horas después de producirse la ovulación. Los espermatozoides pueden permanecer viables en el moco cervical durante aproximadamente unas 48-72 horas.
La fecundación ocurre cuando se fusionan los núcleos, tanto el de la cabeza del espermatozoide que ha accedido al óvulo como el del óvulo. De esta manera, se logran reunir un total de 46 cromosomas (cada célula sexual aporta 23), lo que constituye la dotación cromosómica del nuevo individuo. Si bien la mitad de la información genética corresponde a cada uno de los padres, la unión genera la creación de un individuo único e irrepetible, que en este momento se denomina cigoto.

 

La implantación

 

El óvulo fertilizado, se desarrollará en las trompas de Falopio durante los tres primeros días, y luego viajará hacia el útero. Al quinto día se convertirá en lo que se denomina un blastocisto, un embrión de entre 70-100 células que está listo para la implantación. Al 6.º-7.º día después de la fecundación el blastocisto se libera de su caparazón (también llamada membrana pelúcida), alcanzando de esta manera las condiciones necesarias para adherirse a la superficie del endometrio al tiempo que comienza a secretar gonadotrofina coriónica humana (hCG), una hormona que indica al cuerpo lúteo que continúe la producción de progesterona.

Ginefiv