Master Genética y Reproducción
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Premio Mejor Institución Sanitaria

Premio Mejor Institución Sanitaria Ginefiv recibe de la Ministra de Sanidad el premio a la Mejor Institución Sanitaria
Edimsa lo concede por primera vez  a una clínica de reproducción asistida.

Beatriz Dibra
Psicóloga en Ginefiv

Salir del armario de la infertilidad: ¿estáis preparados?

Categoría: Sin categoría
 
16 diciembre, 2014

Salir del armario de la infertilidad: ¿estáis preparados?Cuando las circunstancias nos llevan a comunicar a otros nuestros problemas de infertilidad, no siempre estamos correctamente preparados para afrontarlo. Y es que, en numerosas ocasiones, este proceso genera un aumento de la ansiedad. Pero mantenerlo en secreto, a la larga mantiene un elevado nivel de estrés al que sin darnos cuenta nos maladaptamos. ¿Cuál es la mejor manera de abordarlo?

A veces, validar las emociones derivadas de la infertilidad puede ser extraordinariamente positivo. Encontrar el valor para compartir una situación difícil a menudo nos fortalece emocionalmente, además de permitirnos rodearnos de personas que pueden ser un gran apoyo en determinados momentos.

Pero tampoco debemos sentirnos obligados a contar nuestros problemas de infertilidad por el hecho de que se trate de un familiar o de un buen amigo, que aunque en otros ámbitos sea de gran ayuda, quizá no lo consideres así en este caso.

Hablar de infertilidad: primero en pareja

Uno de los aspectos más importantes a la hora de comunicar la situación por la que se está pasando es haberlo consensuado con la pareja, pues no siempre se está de acuerdo en compartirlo y no es aconsejable hablarlo con terceras personas si nuestra pareja no se siente cómoda. Aunque el diagnóstico de infertilidad afecte sólo a uno de los miembros, es importante recordar que este proceso implica a ambos y que, por tanto es aconsejable establecer juntos el camino a seguir.

Cuando el proceso a la hora de afrontar la infertilidad genera conflictos entre la pareja, el apoyo psicológico puede ser de gran ayuda.

El círculo de confianza de la infertilidad

Debemos estar seguros a la hora de elegir a las personas con las que podemos hablar sobre nuestra infertilidad, ya que siempre es mejor que se trate de personas en quienes podamos apoyarnos cuando sea necesario y con las que tengamos la confianza suficiente como para poder pedirles aquello que nos hace sentir mejor, o expresarles aquello que no nos ayuda.

No tengas miedo de explicar lo que esperas en cada caso. Hay personas que con una breve llamada de vez en cuando preguntando si nos encontramos bien o mostrando afecto, pueden resultar muy reconfortantes. En otras ocasiones, las personas capaces de planificar actividades que tengan sobre nosotros un efecto distractor resultan la ayuda más terapéutica. En un gran número de casos, las mujeres tienden a buscar la expresión de las emociones,  la empatía y el entendimiento,  mientras que los hombres se centran más en la resolución de problemas de un modo práctico y centrado en la realización de diferentes actividades. Cread a vuestro alrededor un círculo de confianza que os permita contar con el tipo de apoyo que necesitáis.

Cabe destacar que son muchos los casos en los que, al contar a amigos o parientes los problemas de  infertilidad, se acaban revelando otros casos que no se habían comunicado por los mismos motivos que el nuestro, lo que muchas veces se convierte en un apoyo fundamental, pues aunque ningún caso es igual ni se vive de la misma manera,  contar con otros que están pasando por una situación parecida puede ser de gran ayuda, y aún más tratándose de personas de confianza.

La importancia de establecer límites

Pueden darse situaciones en las que los comentarios de los demás  no sean del todo acertados.  Es preciso entender que las personas sentimos la necesidad de intentar ayudar de una manera inmediata a aquellos que nos comunican un problema para hacerle sentir mejor pero que, aunque la intención sea buena, no siempre se hace de la manera adecuada.

Frases del tipo “no te preocupes, ya verás como al final lo consigues, conozco a un amigo que le pasó lo mismo y al final le fue bien…” o “tú tranquila, que si te relajas seguro que te quedas embarazada”, no nos hacen sentir mejor sino que aumentan  el sentimiento de impotencia,  frustración y vulnerabilidad. Por eso, poner límites a estos comentarios desde el comienzo es fundamental.

En otras ocasiones, son precisamente las personas de las que esperamos un mayor apoyo las que nos generan mayor presión. La propia familia o la familia política pueden reaccionar culpando o diciéndonos lo que debemos hacer. Si además son desconocedores de la situación,  pueden generar gran presión  repitiendo  frases del tipo “¿y tú para cuándo?”, “¡tenemos ganas de ser abuelos! A ver cuándo nos dais un nieto”.

Si a pesar de habernos gustado recibir su apoyo, no podemos contar con él en estos momentos, será mejor que se emitan el menor número de explicaciones posibles al respecto, pues cuantas más demos, mayor será la probabilidad de que nos sigan haciendo comentarios incómodos e inapropiados.

Cómo y cuándo comunicar la infertilidad

No será necesario dar explicaciones y detalles del proceso por el que se esté pasando ni contestar a preguntas incómodas, se trata de poder contar con el apoyo justo y necesario de las personas que nos rodean, donde cada uno puede tener un papel distinto e importante en cada fase y a la vez poder pedirles aquello que necesitamos.

En aquellos casos en los que se considere oportuno comunicarlo en el trabajo para poder justificar las frecuentes citas con los médicos, no hay por qué hacerlo vox populi, pero si ni siquiera se desea explicar el motivo de las citas médicas, no se tiene por qué especificar que se está llevando a cabo un tratamiento de fertilidad. En estos casos, se puede mencionar que se está siguiendo un tratamiento médico pero es importante añadir que se trata de un tratamiento para un problema que no amenaza la vida y así no dar lugar a conclusiones equivocadas.

Frecuentemente puede parecer difícil el momento en el que se comunica la situación por la que se está pasando; aparecen miedos e imaginamos situaciones en las que percibimos que no podremos contestar de un modo adecuado. No es necesario hacerlo en una reunión familiar planificada para otro fin o en un día festivo o señalado. A veces, ni siquiera es necesario hacerlo cara a cara: enviar, por ejemplo, un e-mail que exprese aquello que queremos y que sea útil para lo que buscamos es una buena alternativa para hablar de vuestros problemas de infertilidad.

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