Blog

Ser madre por adopción de embriones

Creando una familiar por Eva Maria Bernal


Cuando se empieza en reproducción asistida es difícil llegar a plantearse que quizás el camino para tener un hijo pase por recibir los embriones de otra pareja. De hecho, hay personas que ni siquiera saben que existe este tratamiento o en qué consiste. Podríamos considerarlo el último peldaño dentro de la reproducción asistida:

1. Inseminación artificial.

2. Fecundación in vitro.

3. Recepción de óvulos.

4. Adopción de embriones.

Si el proceso ha tenido más o menos esta secuencia, es posible que hayamos tenido tiempo de ir adaptándonos a la idea de que ése es nuestro camino, nuestra opción para alcanzar nuestros sueños.

La recepción (de óvulos o de embriones) no es un camino fácil. Hemos de hacer nuestros duelos y aceptar a los niños que van a venir y que no van a llevar nuestros genes. Pero también tenemos que darnos cuenta de lo afortunadas que somos hoy en día con esta posibilidad que nos brindan la ciencia y las leyes.

Cuando los intentos de fecundación in vitro han llegado a su fin, tenemos dos opciones: la recepción de óvulos y la adopción de embriones.

– Si tienes pareja, lo habitual es recibir una donación de óvulos. En ese caso el niño estará conectado genéticamente con tu pareja. Cuando ya se han hecho varios intentos con resultados negativos, siempre quedaría la opción de pasar a la adopción de embriones.

– Si eres una futura madre soltera, es posible que directamente te ofrezcan esta opción porque, dado que ya has recibido semen de donante en los tratamientos anteriores, parece más sencillo dar el salto directamente a la adopción de embriones.

Tomar la decisión de recibir embriones es un sentimiento muy particular. Hay muchas personas implicadas en la creación de estos embriones y es importante ser consciente de ello. Quizás necesites algún tipo de apoyo psicológico o de asesoramiento para saber si esta opción es para ti.

En mi caso, conocía este tratamiento desde el principio, pero si la donación de óvulos me parecía lejana, la adopción de embriones ya estaba directamente en otro planeta.

Estuve tres años recibiendo donaciones de óvulos y a pesar de los negativos y los abortos que fui teniendo, seguía sin ver este último peldaño como una opción para mí. Pero llegó un momento en el que, naturalmente y sin tener que forzarlo, lo vi claro: iba a intentar hasta tres adopciones de embriones antes de dejar la búsqueda de mi segundo hijo.

En mi caso sólo me puse una condición: ser capaz de hablarlo con el niño que naciera. Esto es muy personal y es una decisión mía, no todo el mundo cree que sea necesario que los niños lo sepan. Yo sí que creo que lo es. Me fui preparando mentalmente y, tras el último negativo de donación de óvulos, cambié de clínica y en mi primera adopción de embriones logré por fin el embarazo que llevaba tanto tiempo buscando.

Nacieron dos pequeños a los que cada día sigo viendo como un milagro y, sobre todo, como un regalo de la vida.

Son increíbles, crecen sanos y nos han hecho muy felices. Que no compartamos genes es una circunstancia en nuestra relación; muy importante, sí, pero no definitiva.

Cada vez conozco a más personas que están optando por esta manera de llegar a la maternidad y que son muy felices de haber tomado esta decisión.

 

 

¿Hablamos?

Para conocer precios o cualquier otra duda sobre

reproducción asistida, por favor haz clic en: