Master Genética y Reproducción
Salud y Felicidad

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Premio Mejor Institución Sanitaria

Premio Mejor Institución Sanitaria Ginefiv recibe de la Ministra de Sanidad el premio a la Mejor Institución Sanitaria
Edimsa lo concede por primera vez  a una clínica de reproducción asistida.

Ser madre soltera: una opción en alza

Si has decidido ser madre soltera probablemente te encuentres entre el alto porcentaje de mujeres que, a pesar de la actual situación económica, no renuncian al deseo de tener un hijo. Concretamente en los últimos cinco años se ha multiplicado por 2,5 la cifra de mujeres solteras que acuden a un centro de reproducción asistida, y en el último año aún se ha mantenido un crecimiento del 28% pese a la coyuntura de crisis.

Tener un trabajo estable (el 90% de quienes optan por la maternidad en solitario tiene una situación económica favorable) y haber alcanzado una edad en el límite de las posibilidades reproductivas (su edad media se sitúa en más de 39 años), son algunas razones que explican el elevado número de mujeres sin pareja que, a pesar de todo, no renuncian a la maternidad llegado un momento en su vida.

Y ¿cuáles son las opciones que la reproducción asistida puede ofrecer en estos casos?

Ser madre con la ayuda de donantes

Gracias al mayor acceso a las técnicas de reproducción asistida, cada vez más mujeres pueden tener un hijo propio aunque no tengan pareja. La opciones que la reproducción asistida ofrece son exactamente las mismas que a cualquier otra mujer, con la diferencia de que es necesario recurrir a la donación de semen para obtener el gameto masculino.

Para ello se busca un donante joven y sano, que tenga unas características fenotípicas similares a la madre con el objetivo de que el bebé sea lo más parecido posible a ella. En todo momento la donación será anónima, por lo que no se sabrá la identidad del donante.

Dependiendo del perfil de la paciente, se puede recurrir a la inseminación artificial, en el caso de que sea sana y fértil, o a una fecundación in vitro, principalmente a partir de los 38 años. A esta edad se reduce la capacidad ovocitaria y los óvulos presentan peor calidad, por lo que las probabilidades de gestación disminuyen y la tasa de anomalías cromosómicas es más alta.

En el caso de aquellas pacientes que no puedan utilizar sus propios óvulos, también es posible  recurrir también a la donación de ovocitos o embriones para vivir la experiencia de ser madre.

Consulta con tu especialista todos los detalles sobre el mejor tratamiento en tu caso.

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