La nueva técnica IMSI de Ginefiv selecciona el mejor espermatozoide para lograr la fecundación

 

  • Permite observar al espermatozoide a 6.000 aumentos, en dimensiones nunca vistas hasta ahora en la reproducción asistida, y descartar aquellos que no son aptos para la fecundación.

 

  • El 40% de las causas de infertilidad en la pareja son de origen masculino, en la mayoría de los casos, por culpa de la morfología del espermatozoide.

 

 

Madrid, 26 de febrero de 2009.- Cerca del 15% de las parejas españolas en edad fértil tienen dificultades a la hora de concebir un hijo de manera natural. Aunque siempre se ha atribuido este problema a la mujer, lo cierto es que el 40% de las causas de infertilidad en la pareja son de origen masculino, en la mayoría de los casos por culpa de la morfología del espermatozoide. Por eso, Ginefiv ha puesto en marcha la Inyección Intracitoplasmática de Espermatozoides Seleccionados Morfológicamente (IMSI) que permite observar al gameto masculino en dimensiones nunca vistas hasta ahora en la reproducción asistida. Si con la Inyección Espermática Intracitoplasmática (ICSI) se realizaba la selección del gameto masculino con un microscopio a 200 ó 400 aumentos, la novedosa técnica IMSI agranda la imagen hasta los 6.000 aumentos. Gracias a este aumento se puede observar de cerca la morfología del espermatozoide y descartar aquellos que son deformes o no aptos para la fecundación.

 

Esta técnica, que aplica Ginefiv en España, nació en Israel de la mano del investigador judío Benjamin Bartoov. La IMSI consiste en la incorporación a un microscopio de un selector de magnificación, un acoplador de video y una salida de televisión de 355,6 mm. La combinación de los aumentos totales del microscopio es lo que permite tener esta visión de los espermatozoides.

 

La IMSI presenta múltiples ventajas como la selección del gameto en tiempo real, sin tinciones que lo estropeen y con gran magnitud. Para elegir al más adecuado para la fecundación se siguen las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que determinan que éste debe ser simétrico, liso, oval, con la cola recta, el núcleo fijo y de color transparente. Gracias a esta técnica se puede elegir al mejor espermatozoide de la muestra y desechar aquellos que son deformes o que presentan más de un 4% de vacuolas (residuos celulares), ya que normalmente un óvulo fecundado con un espermatozoide defectuoso acaba en aborto. De esta forma, al seleccionar espermatozoides sin alteraciones morfológicas se reducen las tasas de aborto, ya que uno de cada tres de los que surgen en embarazos por fecundación in Vitro, es por causa de un espermatozoide con problemas morfológicos.

 

Una vez seleccionados los espermatozoides, la IMSI no difiere del proceso de la Inyección Intracitoplasmática. Sin embargo, los resultados muestran una mayor tasa de fecundación, mayor cantidad de embriones de primera calidad, mayor tasa de implantación y de embarazo. Así, según la publicación de Bartoov en el Journal of Andrology en el año 2002, aumentan de un 30% a un 66% las posibilidades de fecundación del óvulo.

 

La IMSI está indicada sobre todo para el tratamiento de la infertilidad masculina severa, aquellos que tengan un número de espermatozoides menor de 20 millones por ml, de movilidad reducida y con menos de un 30% de gametos con morfología normal, así como en casos en los que haya habido fallos en los tratamientos anteriores.

 

Ginefiv

La clínica Ginefiv es pionera en el Tratamiento de Esterilidad e Infertilidad en España. Con más de 20 años de experiencia, ha ayudado a nacer a más de 15.000 niños y es la clínica que mayor número de casos trata en la Comunidad de Madrid. Entre sus logros está el nacimiento del primer bebé procedente de embriones congelados en Madrid en 1988 y el primer nacimiento tras una fertilización por Microinyección Espermática en 1996.

 

Ginefiv ha conseguido unas tasas de embarazo que pueden equipararse con los centros más prestigiosos a nivel internacional. De forma orientativa, la tasa de embarazo oscila entre el 45 y el 50% en técnicas de Fecundación in Vitro y Microinyección espermática, y entre el 15 y el 30% en técnicas de Inseminación Artificial.

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