El número de tratamientos con donación de óvulos está aumentando por el retraso en la edad de la maternidad

  • Más de un 20,2% de las pacientes que acuden a realizarse un tratamiento de reproducción asistida presentan baja reserva ovárica, es decir, óvulos de mala calidad o poca cantidad de éstos
  • La Inyección Intracitoplasmática (ICSI) está recomendada en fallo de fertilización con Fecundación in Vitro, casos de alteraciones genéticas o cuando el hombre presenta graves problemas de fertilidad
  • Las mujeres mayores de 40 años que se someten a un tratamiento de fertilidad con donación de ovocitos multiplican por 7 la posibilidad de gestación

 

 

Madrid, 30 de enero de 2009.- En España más de 800.000 parejas son infértiles y el número de nuevos casos crece a un ritmo de 16.000 al año. Además, cerca del 15% de las parejas españolas en edad fértil tienen problemas a la hora de concebir un hijo de manera natural. En la jornada Temas Actuales de Reproducción Asistida, organizada por la Fundación Ginefiv y la Fundación de Investigación y Docencia en Obstetricia y Ginecología que se ha celebrado los días 29 y 30 de enero en el Hospital Santa Cristina de Madrid, reconocidos expertos han analizado las técnicas más novedosas de fertilidad, así como los principales avances en métodos diagnósticos de los problemas de infertilidad.

 

En el acto se han tratado temas como las estrategias de actuación en pacientes con baja reserva ovárica, tratamientos como la Fecundación in Vitro, la Inyección Intracitoplasmática y el Hatching asistido, así como la creciente técnica de donación de ovocitos.

 

Así, en la sesión dedicada al ovario y a su tratamiento, la Dra. Victoria Verdú, coordinadora de ginecología de la clínica Ginefiv, ha explicado en su ponencia “Estrategias de actuación en la baja reserva ovárica”, los procesos que se llevan a cabo cuando la paciente acude con una baja reserva ovárica. “Estas pacientes, que ascienden a un 20,2%, presentan una respuesta ovárica escasa en el marco de una hiperestimulación ovárica controlada para tratamientos de reproducción asistida. Se pueden dividir en tres: bajas respondedoras inesperadas, que son jóvenes con la hormona foliculoestimulante (FSH) normal; pacientes con fallo ovárico precoz, que son las pacientes jóvenes con FSH alterada y las pacientes con edades comprendidas entre los 39-40 años”, afirma. Con respecto a este último grupo, asegura la Dra. Verdú que “las pacientes con edad avanzada cada vez renuncian menos a la posibilidad de tener hijos”.

 

Para controlar esta baja reserva de óvulos, la Dra. Verdú ha analizado las diferentes estrategias que se siguen. Éstas pueden ser de cuatro tipos: diagnósticas, clínicas, con medicación coadyuvante o de laboratorio. Dentro de las estrategias diagnósticas, los marcadores hormonales, como la FSH Basal o el Estradiol Basal, ayudan a predecir si esta reserva es o no baja, y los marcadores ecográficos permiten hacer un recuento de los folículos antrales. Por otra parte, las estrategias clínicas se basan en protocolos de estimulación con altas dosis de gonadotropinas o protocolos suaves de medicación. En las estrategias con medicación coadyuvante se puede administrar la hormona del crecimiento, que interviene en el desarrollo folicular, estrógenos por vía oral o con parches, o bien realizar una androgenización ovárica. Por último, la estrategia en laboratorio pasa por la realización de una Fecundación in Vitro convencional (FIV), realización de un cultivo largo o la realización de un Hatching con aspiración de fragmentos.

 

Inyección Intracitoplasmática (ICSI) y Fecundación in Vitro (FIV)

 

Entre las técnicas de reproducción asistida que se han tratado en la Jornada, los expertos han abordado las aplicaciones de la Inyección Intracitoplasmática y la Fecundación in Vitro, así como las diferencias que hay entre ellas. La Dra. López Martínez, ginecóloga de la clínica Ginefiv, ha señalado en su ponencia “Inyección Intracitoplasmática (ICSI) siempre o FIV convencional” los procesos que estas técnicas tienen en común, como la inducción a la ovulación, la punción ovárica, el cultivo embrionario o la transferencia en la cavidad uterina.

Sin embargo, “la diferencia reside en la forma de fertilizar el ovocito. En la FIV se selecciona el espermatozoide que fecundará el ovocito y en la ICSI se inyecta un espermatozoide móvil dentro del citoplasma del ovocito”, explica la Dra. López.

 

El porcentaje de óvulos fecundados por ICSI es mayor que por FIV. Sin embargo, según la Dra. López, “la FIV está indicada en casos de endometriosis, embarazos previos o disfunción ovárica en la mujer, y en casos de morfología espermática en el hombre”. No obstante, el 20% de parejas estériles de origen desconocido presentan un fallo de fecundación tras una FIV. Por tanto, se recomienda una fecundación con ICSI “si ha fallado la FIV, si hay alteraciones genéticas, si hay ovocitos vitrificados o si el hombre presenta problemas graves de esterilidad o semen de eyaculados infecciosos”, aconseja la Dra. López.

 

Técnica complementaria: Hatching asistido

 

El hatching asistido es una técnica complementaria a los procesos de Fecundación in Vitro que consiste en la apertura de un pequeño orificio en la zona pelúcida (cubierta) que rodea al embrión. Esta zona pelúcida permite la entrada de un espermatozoide y evita los ataques inmunes, la toxicidad y las presiones físicas.

 

El Dr. Vicente Badajoz, coordinador de Laboratorio de la clínica Ginefiv, ha explicado en su ponencia “Eclosión asistida y técnicas afines. Transferencia nuclear citoplasmática”, que “el primer paso de implantación es la eclosión o hatching del blastocito y unión a las células del endometrio. La implantación se inicia cuando el desarrollo del embrión está sincronizado con el estado receptivo del endometrio”.

 

 

 

Esta técnica, que nació hace 19 años, puede hacerse de diferentes formas. Así, el hatching mecánico fue uno de los primeros en utilizarse y consiste en atravesar la zona pelúcida mediante fricción. Sin embargo, el Dr. Badajoz asegura que “posee una alto porcentaje de embriones dañados y no se controla el tamaño del orificio”. El hatching químico, por su parte, es un proceso seguro para el embrión y es, según el Dr. Badajoz, “el más utilizado en los centros de reproducción. Se puede hacer, además, con láser que presenta la ventaja de ser un proceso exacto y seguro pero que, sin embargo, presenta un riesgo de sobrecalentamiento de las células embrionarias”. El hatching con disolución enzimática es poco utilizado en los laboratorios de FIV.

 

Según el Dr. Badajoz, “el hatching asistido está indicado en pacientes con embriones de baja calidad, de edad avanzada, con FSH alta, con fallo de implantación, con embriones de zona pelúcida gruesa, con embriones con muchos fragmentos y con embriones congelados”.

 

Con respecto a la transferencia nuclear y citoplasmática, el Dr. Vicente Badajoz ha explicado que “consiste en la inyección de citoplasma de ovocito de donante, maduro o inmaduro, para restaurar los defectos en ovocitos del paciente, mejorar la calidad embrionaria y la tasa de implantación”.

 

Otra opción: Donación de ovocitos

 

En esta técnica, el gameto femenino es aportado por una mujer diferente a la que recibe el embrión. Según ha explicado la Dra. González Villafáñez, ginecóloga de la clínica Ginefiv, durante su ponencia “Recomendaciones de la Sociedad Española de Fertilidad”, “el número de tratamientos con esta técnica está aumentando por el retraso reproductivo de la mujer, así como por la ampliación de sus indicaciones y los excelentes resultados obtenidos. No en vano, la tasa de gestación por transferencia es del 50% y las mujeres mayores de 40 años multiplican por 7 las posibilidades de embarazo”.

 

Dicha técnica está indicada en caso de fallo ovárico primario (ausencia de menstruación), fallo ovárico prematuro (cese de la función ovárica antes de los 40 años) y por fallo ovárico secundario o menopausia. Además, la donación de óvulos está indicada “en el caso de haber fallado una FIV, por alteraciones genéticas o si la paciente presenta ovarios inaccesibles para FIV”, ha afirmado la Dra. González Villafáñez.

 

Las donantes deben reunir una serie de requisitos como tener una edad comprendida entre los 18 y los 35 años, tener un buen estado psico-físico, poseer una máxima similitud fenotípica con la receptora y no tener más de 6 hijos de un donante. Además, esta donación debe ser anónima y no lucrativa.

 

La máxima dificultad de esta técnica radica en el hecho de que “la receptora debe recibir los embriones en fresco, por eso hay que hacer una sincronización de la estimulación de la donante, con la preparación endometrial de la receptora. La vitrificación de ovocitos en el futuro facilitará el programa de ovo-donación al no ser necesaria la sincronización”, concluye la Dra. González Villáfañez. .

 

Ginefiv

La clínica Ginefiv es pionera en el Tratamiento de Esterilidad e Infertilidad en España. Con más de 20 años de experiencia, ha ayudado a nacer a más de 15.000 niños y es la clínica que mayor número de casos trata en la Comunidad de Madrid. Entre sus logros está el nacimiento del primer bebé procedente de embriones congelados en Madrid en 1988 y el primer nacimiento tras una fertilización por Microinyección Espermática en 1996.

 

Ginefiv ha conseguido unas tasas de embarazo que pueden equipararse con los centros más prestigiosos a nivel internacional. De forma orientativa, la tasa de embarazo oscila entre el 30 y el 50% en técnicas de Fecundación in Vitro y Microinyección espermática, y entre el 15 y el 30% en técnicas de Inseminación Artificial.

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