Ginefiv emplea el Test SCD para diferenciar los espermatozoides con el material genético dañado

  • Un espermatozoide con roturas en su ADN influye negativamente en la fertilidad masculina, reduciendo de forma significativa las tasas de fecundación e implantación, así como la calidad embrionaria

 

 

Madrid, 20 de enero de 2010.- El espermatozoide, célula encargada de transmitir la información genética aportada por el varón de una generación a otra, puede sufrir roturas en su molécula de ADN. Esta fragmentación puede influir en la infertilidad masculina, ya que dichas lesiones en el material genético reducen significativamente las tasas de fecundación e implantación, así como la calidad embrionaria. Hasta hace pocos años, saber si el ADN del espermatozoide presentaba anomalías era un proceso excesivamente costoso y se tardaba demasiado tiempo en ofrecer resultados fiables. Conscientes de estas limitaciones, la Clínica de Reproducción Asistida Ginefiv, en colaboración con investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), emplea el Test SCD (Sperm Chromatim Dispersion) un método rápido y sencillo de detección de la fragmentación espermática que, además, requiere menos recursos humanos y económicos que las metodología utilizadas de forma tradicional.

 

Gracias a este test es posible diferenciar los espermatozoides con el ADN intacto de aquéllos con lesiones en el material genético. “A través de este método se provoca una desorganización controlada de la estructura altamente compactada y paracristalina de la cromatina generando imágenes distintas dependiendo de si el ADN de ese espermatozoide está lesionado o no”, explica el Dr. Jaime Gosálvez, Catedrático de Genética de la UAM.

 

En la fragmentación del ADN espermático subyace un fondo genético relacionado con la presencia de un tipo de protaminas. Si éstas no guardan un equilibrio, hecho que viene determinado genéticamente, el ADN puede verse fragmentado con más facilidad. Además, “existen también factores externos que pueden afectar a dichas lesiones como el varicocele (varices en los testículos), procesos febriles recientes, la obesidad, las dietas inadecuadas o las sustancias tóxicas del tabaco, entre otros”, asegura el Dr. Vicente Badajoz, coordinador de Laboratorio de Ginefiv.

 

Recuperación de las lesiones

 

El espermatozoide es una célula sin citoplasma y sin ambiente activo celular. Sin embargo, el ovocito es una célula con unas características totalmente opuestas, es grande y generosa en recursos y cuenta con un sistema de reparación listo para ser utilizado cuando entra el espermatozoide. Así, cuando éste va penetrando poco a poco en el núcleo del óvulo, éste último examina el estado en que se encuentra el ADN del gameto masculino y, en caso de presentar lesiones, lo repara. “El problema aparece cuando el espermatozoide excede determinado nivel de daño. Entonces conviene replantearse si seguir adelante con un proceso de reproducción asistida o no, porque el sistema reproductivo de la mujer lo puede reparar pero el resultado, probablemente, será un aborto”, afirma el Dr. Gosálvez.

 

Tratamientos para la calidad espermática

 

Para mejorar la calidad espermática y reducir la posibilidad de sufrir roturas en su ADN se utilizan tratamientos basados en la ingesta de antioxidantes, “muy útiles en aquellos casos en los que el aumento de la fragmentación no es debido a posibles infecciones o a la presencia de varicoceles”, afirma Badajoz.

Además, es recomendable que los hombres sigan unas pautas de conducta para mejorar la calidad de su semen. “Se debe evitar en la medida de lo posible dietas alimenticias inadecuadas, contacto con productos tóxicos y, por supuesto, hábitos nocivos como fumar”, concluye el Dr. Vicente Badajoz.

 

Ginefiv

La clínica Ginefiv es pionera en el Tratamiento de Esterilidad e Infertilidad en España. Con más de 20 años de experiencia, ha ayudado a nacer a más de 15.000 niños y es la clínica que mayor número de casos trata en la Comunidad de Madrid. Entre sus logros está el nacimiento del primer bebé procedente de embriones congelados en Madrid en 1988 y el primer nacimiento tras una fertilización por Microinyección Espermática en 1996.

 

Ginefiv ha conseguido unas tasas de embarazo que pueden equipararse con los centros más prestigiosos a nivel internacional. De forma orientativa, la tasa de embarazo oscila entre el 45 y el 50% en técnicas de Fecundación in Vitro y Microinyección espermática, y entre el 15 y el 30% en técnicas de Inseminación Artificial.

Comparte este contenido: