Maternidad compartida: ¿quién de las dos se queda embarazada?

Publicado el 03/02/2022

En método ROPA se puede elegir a la madre genética y a la madre gestante, incluso se podría dar el caso de que ambas puedan, en algún momento, cumplir los dos roles; pero, para determinarlo, es necesario realizarse estudios de fertilidad.

Sandra tiene 39 años y Rosa 32; son pareja desde hace 5 años y han decidido tener un bebé. Muchas mujeres como ellas acuden a una clínica para informarse de cómo proceder. Existen varias opciones de tratamiento y su elección dependerá de las condiciones de cada una de ellas y de sus preferencias, siempre con el asesoramiento del especialista en reproducción asistida.

Según la legislación vigente en España, Ley 14/2006 de 26 de mayo, “Toda mujer mayor de 18 años y con plena capacidad de obrar podrá ser receptora o usuaria de las técnicas reguladas en esta Ley, siempre que haya prestado su consentimiento escrito a su utilización de manera libre, consciente y expresa. La mujer podrá ser usuaria o receptora de las técnicas reguladas en esta Ley con independencia de su estado civil y orientación sexual”.

Una vez que Sandra y Rosa han tomado la decisión, lo más recomendable es que ambas realicen una revisión ginecológica completa para descartar ciertas patologías, malformaciones de útero u otras alteraciones.

Elección de la madre genética y la madre gestante

Lo más importante será valorar la fertilidad de cada una de ellas para elegir a la candidata idónea para extraer los óvulos que deberán fecundarse posteriormente. Además, si ambas desean  compartir el proceso, el método ROPA permite que una de ellas aporte los óvulos y la otra lleve a cabo la gestación. 

Un indicador de fertilidad es la reserva ovárica, que consiste en determinar la cantidad de óvulos disponibles en los ovarios de la mujer en un determinado momento. En nuestro caso es importante conocer cuál de las 2 mujeres tiene una mejor reserva ovárica,  y para ello  existen varias técnicas:

  1. Recuento de folículos antrales:

    Los folículos son las estructuras ováricas en las que crecen y maduran los óvulos. Estos se ven, mediante ecografía transvaginal, cuando empiezan a acumular líquido en su interior y es cuando se realiza el recuento de folículos por cada ovario, entre el segundo y el quinto día del ciclo. Se considera  una reserva ovárica normal, un recuento superior a 7 folículos.

  2. Análisis de sangre para medir el nivel de la hormona antimulleriana (AMH):

    Esta hormona se encuentra  en los folículos antrales y es producida por las células que envuelven los ovocitos inmaduros. Los niveles más altos de hormona indican una mejor maduración de los óvulos y una buena respuesta a la estimulación de óvulos para la fecundación in vitro (FIV). Son valores normales entre 0,7 y 3,5 ng/ml. El valor de la AMH es estable y no está influido por el momento del ciclo en que se mide. 

  3. La prueba del tercer día:

    Consiste en medir la concentración de la hormona folículo estimulante ( FSH) el tercer día del ciclo. La FSH estimula la producción de estradiol  y ovocitos durante la primera mitad del ciclo menstrual. Una concentración elevada de FSH indica que la reserva ovárica es baja.

Madre genética 

La madre genética, en este caso, será la que bajo criterio del especialista reúna las mejores condiciones de fertilidad para ello y recibirá un tratamiento hormonal para estimular la producción de ovocitos y mejorar su maduración.

Madre gestante 

En el caso de la madre gestante, la mujer receptora recibirá un tratamiento con estrógenos y progesterona con el fin de preparar el útero para la implantación del embrión y el posterior desarrollo del embarazo. Se administrán estrógenos a partir de los primeros días del ciclo menstrual y progesterona en el día de la fecundación o el día equivalente si son embriones congelados. Según las condiciones de la mujer, también podría aprovecharse las hormonas del ciclo menstrual y realizarse de forma natural. 

¿Puedo quedar embarazada con una baja reserva ovárica?

Una reserva ovárica baja no implica necesariamente que no se pueda conseguir un embarazo pero requerirá más medicación para conseguir un embrión de buena calidad.

Hay otros factores a valorar que también pueden influir en la respuesta ovárica, como son el sobrepeso, la edad, las patologías autoinmunes, los procesos inflamatorios  o infecciosos y las alteraciones genéticas, entre otros. 

El análisis de la hormona antimulleriana (AMH) presenta varias ventajas en relación con las otras pruebas, ya que puede realizarse cualquier día del ciclo menstrual (no sólo el tercero, como la FSH) y puede completarse con una una ecografía de recuento de folículos antrales para obtener un diagnóstico más completo del estado de la reserva ovárica.

Proceso del Método ROPA

Una vez que Sandra y Rosa hayan realizado el estudio de fertilidad, el proceso es idéntico a una FIV convencional y podrán elegir entre las diferentes técnicas de reproducción.

La técnica más sencilla es la inseminación artificial con semen de donante (IAD). Y le sigue  la fecundación in vitro (FIV) técnica en la que el embrión se obtiene en el laboratorio mediante la fecundación del óvulo de la mujer con la muestra de semen de un donante, para después transferir dicho embrión al útero de la paciente. Para que pueda ocurrir la implantación embrionaria, es necesario que el endometrio se encuentre receptivo, con un  grosor de entre 7-10 mm.

En el caso de que ninguna de las dos tuviera óvulos adecuados, también podrían realizar la FIV con doble donación (de óvulos y muestra de semen). 

En el caso de Sandra y Rosa, si es viable y deciden optar por el método ROPA (Recepción de Ovocitos de la Pareja), una de ellas aportaría los óvulos, sería por tanto la madre genética, y la otra gestaría el embrión, sería la madre gestante. 

Gracias a los avances en las técnicas de FIV, Sara y Rosa podrán cumplir su sueño y ambas se sentirán totalmente involucradas en la experiencia increíble del nacimiento de una nueva vida.