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Baja reserva ovárica: ¿podré ser madre?

3 julio, 2020

Si has empezado a pensar en ser madre, tal vez sea el momento de plantearte cuáles son tus opciones. ¿Debes darte prisa a la hora de buscar un embarazo o todavía hay tiempo?… ¿Qué papel juega la reserva ovárica en esta partida? ¿Qué sucede si tu ginecólogo te ha informado de que esta reserva es baja?

La vida reproductiva de una mujer depende de muchos factores: genéticos, hormonales, medioambientales, estilo de vida, patologías previas, tratamientos farmacológicos… Y todos ellos deben ser valorados de forma individualizada.

Sin embargo, un factor importante a la hora de valorar las posibilidades reproductivas es la reserva ovárica. La reserva ovárica es la capacidad que tienen nuestros ovarios de producir óvulos de una calidad suficiente para conseguir un embarazo.

Su valoración se hace mediante la realización de una ecografía transvaginal con un buen recuento folicular, conjuntamente con los valores de AMH (hormona antimulleriana) medidos en un sencillo análisis de sangre. De esta manera tu ginecólogo podrá informarte del estado de tu reserva ovárica, y por tanto de tus posibilidades de conseguir un embarazo, ya sea de forma natural o con técnicas de reproducción asistida.

¿Qué significa tener una baja reserva ovárica?

Hablamos de baja reserva ovárica o reserva ovárica disminuida cuando los valores de AMH junto con el recuento de folículos antrales son menores de lo esperado para la edad de la paciente, o bien si durante un tratamiento de reproducción asistida se ha obtenido un número de ovocitos menor de lo esperado (baja respuesta ovárica).

Las mujeres con baja reserva ovárica pueden no responder de forma adecuada a la estimulación ovárica, obtener un bajo número de óvulos maduros o tener una mayor tasa de aborto espontáneo. Pero esto no significa que conseguir el embarazo sea imposible ya que hay otros factores que también influyen.

Conseguir un embarazo con baja reserva ovárica

El hecho de tener una reserva ovárica baja no siempre significa que vayas a tener dificultades para ser madre (de hecho, algunas pacientes con baja reserva ovárica tienen respuestas menores a los tratamientos de estimulación y sin embargo producen óvulos de buena calidad y esto puede ayudarles en la consecución del embarazo).

Será necesario, por tanto, hacer una evaluación completa de tus otros factores de fertilidad: tu edad, tu índice de masa corporal, la respuesta ovárica que has tenido si has hecho ya otros tratamientos… Éstos factores pueden jugar a tu favor para tener mejor pronóstico del esperado, y además nos orientarán a la hora de tomar decisiones durante el tratamiento (continuar o cancelar), o a la hora de pensar en nuevos intentos o de cambiar a otros tratamientos como la donación de ovocitos.

La edad, un factor fundamental

Sabemos que a partir de los 35 años la reserva ovárica disminuye y que la tasa de aborto aumenta, en parte debido a la carga de anomalías cromosómicas que portan nuestros óvulos. Es por ello que, si tras un año de búsqueda de embarazo no lo habéis conseguido, se recomienda que solicitéis ayuda a un especialista en fertilidad.

No obstante, y aunque la reserva ovárica va disminuyendo de manera fisiológica con la edad, hay grandes variaciones en una mujer u otra. Y por eso es fundamental estudiar de manera personalizada cada caso ya que tu pronóstico puede ser diferente en función de todos estos factores.

Pasados los 40 años hay una declive importante en la capacidad reproductiva de una mujer, con una tasa de fertilidad del 5% mensual.

Nuestra recomendación es que si has empezado a plantearte ser madre y tienes dudas acerca de tu situación real consultes a un especialista en fertilidad, que tras realizar el estudio oportuno e individualizado, podrá darte un consejo sobre tus posibilidades a corto y largo plazo.

Y si aún no te lo has planteado y lo ves como algo aún lejano, siempre tienes la opción de vitrificar tus óvulos y así preservar tu fertilidad hasta que sea un momento más oportuno.

 

 

Ginefiv